
El Gobierno planea castigar fiscalmente a los dueños de pisos turísticos: subirles el IVA al 21% y aumentar el impuesto de vivienda hasta el doble. El objetivo es que la gente prefiera alquilar pisos normales en lugar de convertir sus casas en hoteles.
Los pisos turísticos son casas que sus dueños alquilan por días o semanas a viajeros, como si fueran mini-hoteles. Hace dos años el Gobierno (que lo lidera el PSOE, el partido socialista) comenzó a frenar estos alquileres porque creen que quitan viviendas del mercado normal y suben los precios de alquiler. Ahora quieren endurecer más las reglas: penalizar económicamente a quien tenga un piso turístico. Sumar (otro partido pequeño que apoya al Gobierno) está de acuerdo. El problema es que esto necesita la aprobación del Congreso (el parlamento), y ahora mismo no tienen votos suficientes.
Si esta medida sale adelante, los dueños de pisos turísticos tendrán que pagar mucho más. Algunos cerrarán sus negocios y esas casas volverán al mercado de alquiler normal. Los precios de alquiler podrían bajar en zonas saturadas. Pero también puede desaparecer oferta turística barata en algunas ciudades. Los viajeros notan el cambio en sus opciones de hospedaje. Todo depende de si el Congreso lo aprueba.