
El ministro de Transportes dice que está dispuesto a dejar que Madrid y Andalucía se encarguen de sus propios trenes de cercanías. Pero acusa a la presidenta de Madrid de quejarse del servicio sin estar realmente dispuesta a gestionarlos ella misma.
Los trenes de cercanías son los que conectan la ciudad con los pueblos alrededor. Ahora mismo, el gobierno central (el PSOE y sus aliados) los gestiona desde Madrid, la capital. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, que es del PP (el partido de derechas), lleva tiempo criticando que el servicio es malo. El ministro Óscar Puente, que trabaja para el gobierno central, ahora dice: «Vale, si no te gusta cómo los gestionamos, tú misma». Es como cuando alguien te critica tu forma de hacer algo y le dices: «Entonces hazlo tú».
Para la gente normal, lo importante es si el tren llega a tiempo cuando tiene que coger el trabajo o ir a casa. Da igual quién gestione el servicio si funciona mal. Lo real es que transferir trenes cuesta dinero público, y ese dinero tendría que venir de algún sitio. Si Madrid los gestiona sola, tendrá que subir impuestos o recortar otros servicios. Si sigue el gobierno central, el problema es que está lejos de las necesidades locales. Mientras discuten quién manda, los viajeros siguen esperando andenes.