
El Gobierno está haciendo cambios constantes en cómo gasta el dinero público porque no consigue aprobar presupuestos nuevos desde hace años. En solo seis meses, ha hecho más cambios que en todo el año anterior, lo que muestra lo complicado que es gobernar sin presupuestos actualizados.
En España, el Gobierno (dirigido por el presidente) necesita aprobar presupuestos cada año: es como el plan de gastos de una casa, pero para todo el país. Estos presupuestos dicen cuánto dinero se gasta en sanidad, educación, pensiones, etc. El problema es que desde 2023 no se aprueba uno nuevo porque el Gobierno no tiene mayoría en el Parlamento (el sitio donde están los diputados que aprueban las leyes). Sin presupuestos nuevos, el Gobierno usa un truco: hace "modificaciones de crédito", que son cambios en cómo reparte el dinero entre diferentes gastos, sin cambiar el total. Es como si en una casa sin presupuesto para este año decidieran gastar menos en comida para gastar más en luz.
Lo importante para la gente normal es que sin presupuestos claros, es difícil planificar. Las empresas no saben qué ayudas habrá, los trabajadores no conocen bien las políticas de empleo, y los servicios públicos (sanidad, educación) funcionan con incertidumbre. Estos cambios constantes en los gastos pueden afectar a sueldos de empleados públicos, pensiones, becas o inversiones en infraestructuras. Cuanto más tiempo pase sin presupuestos nuevos, más complicado será que la economía tenga dirección clara.