
El Gobierno ha empezado a hablar con los partidos del Congreso para aprobar los Presupuestos, que es el dinero que el Estado gastará el próximo año. Pero casi todos los partidos piensan que es teatro: no creen que salga adelante porque el Gobierno no tiene suficientes votos.
El Gobierno es el equipo que dirige Pedro Sánchez (PSOE, el partido socialista). Los Presupuestos son el plan de gasto anual: cuánto dinero se dedica a sanidad, educación, carreteras, etc. Normalmente, el Gobierno negocia con otros partidos para que voten a favor. El problema es que el PSOE es débil en el Congreso: necesita el apoyo de muchos otros partidos (ERC, PNV, Bildu, Podemos, etc.), y cada uno pide cosas diferentes. Además, en el fondo, muchos sospechan que Sánchez solo quiere hablar de presupuestos para distraer de sus problemas (como la crisis de Ceuta con entrada de inmigrantes), y que al final no sacará las cuentas adelante. Llevamos tres años y medio sin Presupuestos aprobados.
En la práctica, esto afecta a todos: sin presupuestos aprobados, el Gobierno gasta solo lo esencial (no puede invertir en nuevas carreteras, hospitales o escuelas). Si los presupuestos no salen adelante, es probable que haya elecciones antes de final de año, y eso significa campaña electoral, incertidumbre y más tiempo sin poder hacer planes largos. Para la gente normal: seguiremos con los presupuestos del año anterior, sin nuevas mejoras en servicios, y la política española seguirá bloqueada.