
El Gobierno de Sánchez planea presupuestos donde 13 de cada 100 euros vendrán de endeudamiento en lugar de ingresos reales. Esto significa gastar dinero que no tiene, pidiendo prestado. El riesgo es que España se endeude más y tenga que pagar intereses en el futuro.
El Gobierno es quien dirige el país y decide cómo gastar dinero público. Cada año presenta presupuestos (un plan de ingresos y gastos). Normalmente existe una "senda de estabilidad" (reglas que limitan cuánto déficit puede tener). El déficit es cuando gastas más dinero del que ingresas. Sánchez es el presidente del Gobierno (del partido PSOE, socialista). Ahora el Ejecutivo prepara nuevos presupuestos donde una parte importante se financiaría con deuda, es decir, pidiendo dinero prestado. El Congreso (el parlamento donde votan los diputados) debe aprobar estos presupuestos. La noticia señala que el Gobierno espera que el Congreso rechace los límites de gasto que existen ahora, permitiendo mayor endeudamiento.
La realidad es que el Gobierno gasta más de lo que ingresa por impuestos, y eso significa deuda. España debe pagar intereses por esa deuda, dinero que sale de los presupuestos públicos. A corto plazo, los españoles pueden recibir más ayudas o servicios. A largo plazo, esa deuda limita cuánto dinero hay disponible para invertir en futuro. Esto afecta a pensiones, educación, sanidad y carreteras en los próximos años.