
El Gobierno está utilizando un presupuesto antiguo (del año pasado) para gastar dinero sin que los diputados lo controlen. Ha movido 77.000 millones de euros hasta junio, mucho más de lo que hizo todo el año pasado. Esto es posible porque no logró aprobar un presupuesto nuevo en el Parlamento.
En España, cada año el Gobierno propone unos presupuestos (el dinero que va a gastar) que tiene que aprobar el Parlamento o Cortes (donde están los diputados de todos los partidos). Cuando no hay acuerdo, se usan los presupuestos del año anterior, prorrogados. El Gobierno actual, liderado por Pedro Sánchez, no consiguió aprobar presupuestos nuevos en 2025. Así que está usando los del 2024. El problema es que dentro de un presupuesto prorrogado, el Gobierno puede mover dinero de un sitio a otro sin pasar nuevamente por el Parlamento. Esto se llama "modificaciones presupuestarias". Hasta junio de 2026, el Gobierno ha hecho cambios por 77.000 millones de euros. Eso es casi tres veces más que lo que movió en todo el primer semestre del año anterior.
El dinero que se mueve de un sitio a otro en los presupuestos prorrogados afecta a servicios reales: educación, sanidad, infraestructuras. Sin presupuestos nuevos aprobados en el Parlamento, hay menos transparencia sobre dónde va ese dinero. Para la gente normal, esto significa que puede haber cambios en los servicios públicos sin que haya habido debate político claro sobre ellos. Mientras no haya presupuestos nuevos, esta situación seguirá.