
El gobierno acaba de aprobar una ley que obliga a los grandes propietarios de casas (fondos de inversión y empresas) a mantener los alquileres dos años más si el inquilino lo pide. Esto arruina sus planes de vender esas casas. Importa porque afecta a cómo funcionará el mercado de vivienda en alquiler.
En España hay enormes fondos de inversión y empresas que poseen miles de casas para alquilarlas. El gobierno es el que manda en el país y está formado ahora por el PSOE (Partido Socialista, de izquierdas) y sus aliados. Estos fondos llevaban meses preparando un plan: dejar que se vaciaran algunas casas y luego venderlas. Pero el gobierno acaba de aprobar un decreto (una ley rápida, sin pasar por todo el Parlamento) que impide esto. Si alguien tiene un contrato de alquiler, puede pedir que se le prorrogue automáticamente dos años más. Esto significa que el propietario no puede echar al inquilino ni vender la casa mientras está ocupada.
En la práctica, esto afecta a quien alquila una casa ahora. Tendrá más seguridad: puede pedir que se mantenga el contrato dos años más sin que el dueño pueda echarle. Pero también puede hacer que haya menos casas nuevas en alquiler, porque los grandes propietarios invertirán menos. Los precios pueden subir a largo plazo. Para los inquilinos actuales es una buena noticia. Para quien busca casa nueva, puede ser más difícil.