
El Gobierno ha decidido controlar el precio del gas para proteger a las familias. En octubre la tarifa iba a subir casi la mitad, pero lo ha limitado al 15% durante todo el invierno.
En España, el precio del gas que pagan los hogares está parcialmente controlado por el Gobierno (la tarifa regulada). El resto se fija en el mercado libre. Hace poco, los precios internacionales del gas subieron mucho por la crisis energética en Europa. Esto habría hecho que el 1 de octubre la factura de gas regulado se disparase casi un 45%, causando un golpe importante a millones de familias. El Gobierno ha decidido intervenir el mercado para impedir ese desastre económico, limitando la subida al 15% y manteniéndola así durante todo el invierno (de octubre a marzo, aproximadamente).
Esta medida afecta directamente al bolsillo: si tienes gas regulado, tu factura subirá 15% en lugar de 45% durante el invierno. El coste para las arcas públicas será importante y habrá que financiarlo de algún modo. Las familias con menos recursos respiran aliviadas. Las empresas de gas verán reducidos sus ingresos, lo que puede afectar a futuras inversiones. Es un equilibrio entre proteger hoy y los efectos que tendrá mañana.