
Hace un mes, 80.000 migrantes entraron masivamente en Ceuta. Ahora el Gobierno está roto: dos ministros se contradicen sobre si les avisaron antes, y el presidente Sánchez lleva semanas sin hablar en público. Marruecos, mientras tanto, dice que Ceuta es suya.
Ceuta es una ciudad española en el norte de África, frontera con Marruecos. El 30 de julio pasado, una multitud de migrantes cruzó hacia Ceuta. El CNI es la agencia de inteligencia española que avisa de peligros. La ministra Margarita Robles (Defensa) dice que el CNI avisó a Interior antes del caos. El ministro Fernando Grande-Marlaska (Interior) lo niega. Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno. Mientras sus ministros se culpan mutuamente, Marruecos aprovecha para reclamar que Ceuta le pertenece. Todo esto es un desastre político para Sánchez.
Lo concreto es que 80.000 personas entraron en Ceuta sin control, los ministros discrepan sobre si hubo aviso previo, Sánchez no explica públicamente qué pasó, y Marruecos presiona territorialmente. Para la gente normal, significa que las fronteras españolas tienen problemas reales, que el Gobierno no comunica claro qué está haciendo, y que otros países ven esto como una oportunidad para exigir cosas. La ciudad de Ceuta sigue sin volver a la normalidad.