
El Gobierno ha aprobado un plan para frenar la subida de precios de la energía: limita la subida del gas al 15%, rebaja 20 céntimos por litro en gasolina y gasóleo, y baja impuestos a la luz. Las medidas duran hasta final de año y afectan también a transportistas, agricultores y familias con pocos ingresos.
España está atravesando una crisis de precios de energía provocada por la inestabilidad en Irán y la guerra en Oriente Medio. El Gobierno es el equipo de políticos que dirige el país. Esta es la tercera vez en este año que el Ejecutivo intenta frenar estos aumentos de precios con medidas especiales. Lo hace porque los ciudadanos pagan más caro calentar sus casas, llenar el depósito de gasolina y encender la luz. Las empresas de transporte, de comida y de pesca también sufren porque sus costes de combustible suben mucho.
Estas medidas van a abaratar la factura de la energía para la mayoría de españoles durante los próximos tres meses. Un conductor gastará menos en cada repostaje. Una familia vulnerable pagará menos por la luz y el gas. Las empresas de transporte tendrán costes menores. El problema es que todas estas rebajas terminan en diciembre, así que en enero vuelven los precios altos si la crisis internacional no mejora. Lo importante es saber si estos descuentos llegan realmente a los bolsillos o si las empresas energéticas suben otros precios para compensar.