
El Ministerio de Hacienda dice que si el Congreso rechaza por segunda vez el plan de gastos del Gobierno, obligará a las comunidades autónomas a tener un presupuesto equilibrado: sin déficit, sin gastar más de lo que ingresan. Es una amenaza para presionar a los partidos independentistas a que voten a favor.
En España, el Congreso es la cámara donde se aprueban los presupuestos nacionales. El Gobierno (que en 2026 es socialista) propone cada año cuánto pueden gastar las regiones y cuánto pueden endeudarse. Esto se llama 'senda de déficit'. El PP (derecha tradicional) y Vox (ultraderecha) ya han dicho que votarán en contra. También Junts (partido independentista catalán) ha confirmado su rechazo. Si se rechaza dos veces seguidas, el Gobierno amenaza con endurecer las reglas: obligaría a las comunidades a gastar solo lo que ingresan, sin poder endeudarse nada. El Gobierno espera que para entonces haya noticias sobre la amnistía a los líderes independentistas y cambios en cómo se reparte el dinero entre regiones, lo que podría hacer que Junts cambie de opinión.
En la práctica, esto afecta a los servicios que reciben los ciudadanos en cada región: sanidad, educación, transportes. Si una comunidad no puede gastar más de lo que ingresa, debe recortar. El bloqueo político en el Congreso deja el Gobierno sin herramientas para negociar. Lo importante es que esto se resuelva: las regiones necesitan saber cuánto pueden gastar para planificar sus servicios.