
El gobierno español ha decidido que la central nuclear de Almaraz siga funcionando hasta 2030, cuatro años más de lo previsto. Los grupos ecologistas y las empresas de energías renovables temen que esto retraseHistoriquele el cierre de todas las otras nucleares. La razón: los altos precios de la energía.
En España hay varias centrales nucleares que producen electricidad a partir de uranio. El gobierno había planeado cerrar todas ellas gradualmente hasta 2030, para sustituirlas por energías limpias como la solar y la eólica. Pero ahora acaba de permitir que Almaraz, una de las más grandes, siga abierta hasta junio de 2030. Esto ha sorprendido a los ambientalistas y a las empresas de renovables, que ven peligro de que el gobierno tarde más en cerrar el resto de plantas nucleares.
En la práctica, esto significa que los españoles seguiremos dependiendo de energía nuclear más años de lo planeado. Las facturas de luz pueden bajar a corto plazo porque la nuclear es barata. Pero el país se retrasa en la transición hacia renovables, lo que puede encarecer la energía a largo plazo. El cierre de Almaraz ahora pone presión sobre el resto de centrales, que pedirán ampliaciones similares.