
El Gobierno ha decidido que es imposible aprobar los presupuestos generales porque no tiene votos en el Parlamento. Por eso se dedica a cambiar cómo se reparte el dinero entre las comunidades autónomas, especialmente Cataluña, que es lo que prometió a sus aliados políticos.
En España, el Gobierno (la administración central que controla el Presidente) necesita aprobar cada año unos presupuestos generales: es el plan de gasto de todo el dinero público. Para aprobarlos, necesita que la mayoría del Parlamento (Congreso de los Diputados) vote a favor. Ahora mismo, el Gobierno no tiene esa mayoría porque faltan votos. Además, hay elecciones generales, autonómicas y municipales previstas para 2027, lo que significa que los políticos están pensando más en las campañas que en aprobar presupuestos. El Gobierno también prometió a sus socios parlamentarios (especialmente a ERC, un partido catalán) y al Gobierno de Cataluña que cambiaría el sistema de financiación autonómica: es decir, cómo se reparte el dinero entre las diferentes comunidades autónomas. Por eso ha decidido dejar de lado los presupuestos y concentrarse en cumplir esa promesa.
Para la vida cotidiana, esto significa que durante los próximos meses no habrá nuevos presupuestos generales del Estado: el Gobierno seguirá usando los del año anterior. Esto limita qué nuevas inversiones se pueden hacer en sanidad, educación o infraestructuras. Por el lado positivo, si se reforma la financiación autonómica, algunas comunidades autónomas podrían recibir más dinero (o menos), lo que afectaría a los servicios públicos en tu región.