
La gasolina ha subido tanto que ahora cuesta más que el diésel, algo que no pasaba desde marzo. Los dos combustibles rondan 1,8 euros el litro, con una diferencia de 20 céntimos. El cambio se debe principalmente a impuestos sobre cada uno.
En España, como en toda Europa, los precios de los combustibles cambian constantemente por varios motivos: lo que cuesta el petróleo en el mundo, los impuestos que pone cada país, y la situación política. Normalmente, el diésel es más caro que la gasolina porque hay más gente con coches diésel. Pero desde marzo pasado, cuando empezó un conflicto en Oriente Próximo, todo subió de precio. Ahora, después de semanas subiendo, la gasolina ha alcanzado su punto más alto del año y ha superado al diésel.
Para la gente normal, esto significa que llenar el depósito sale más caro cada semana. Afecta sobre todo a quien usa el coche para trabajar: repartidores, taxistas, vendedores. También sube indirectamente el precio de todo lo que se transporta: comida, ropa, paquetes. Los precios en gasolina y diésel marcan lo que pagaremos en casi todo.