
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el rey de España, Felipe VI, se reunieron para sellar la mejora de relaciones bilaterales, deterioradas desde que México exigió disculpas por la conquista. Fue el primer encuentro entre ellos en persona. Ambos países dejan atrás una tensión diplomática larga.
La tensión comenzó en 2019 cuando el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pidió en una carta al rey Felipe VI que reconociera los "crímenes y atropellos" cometidos en el siglo XVI. España rechazó pedir perdón, y durante años la relación fue tensa. Sheinbaum ni siquiera invitó al monarca a su toma de posesión en octubre de 2024. Pero todo cambió con la cultura: en marzo, durante una exposición en Madrid sobre el México indígena, el rey Felipe VI admitió públicamente que hubo "mucho abuso" durante la conquista. No fue una disculpa formal, pero fue un paso. Sheinbaum entonces lo invitó al Mundial de fútbol 2026 que se juega en México. El viaje de Felipe VI pasaba por la capital mexicana, así que aceptaron reunirse.
Durante una reciente visita a Ciudad de México, el vicepresidente español Carlos Cuerpo planteó la meta de duplicar el comercio bilateral y aumentar en un 50% la inversión entre ambos países durante los próximos cuatro años. Esto es lo concreto: más negocios, inversión y cooperación. Para la gente normal, significa que puede haber más oportunidades de trabajo en sectores ligados a España, y que los gobiernos tendrán menos peleas que interfieran en eso. Los pueblos originarios mexicanos no ganaron una disculpa, pero tampoco perdieron: ambos países ahora hablan públicamente de la importancia de reconocer su grandeza cultural.