
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha abandonado su plan de presentar una moción de censura contra Pedro Sánchez porque los partidos que lo sostienen en el Parlamento (Junts y PNV) se niegan a apoyarlo. Junts incluso le pidió que negociara directamente con su líder en el extranjero, lo que Feijóo rechazó. Sin esos votos, la moción no tiene ninguna posibilidad de ganar.
El Gobierno de Pedro Sánchez (presidente del país desde 2023) necesita el apoyo de varios partidos pequeños para mantener su mayoría en el Parlamento: el PNV (partido del País Vasco) y Junts (partido independentista de Cataluña). El PP (partido de derechas) es la principal oposición. Hace pocas semanas, Feijóo pensó que podía intentar tumbar a Sánchez presentando una moción de censura: una votación en el Parlamento donde propone a un nuevo presidente. Para ganar necesitaría que todos sus diputados votaran por él, más los votos de Junts y el PNV. Pero esos partidos dijeron que no: prefieren mantener a Sánchez o llamar a nuevas elecciones antes que apoyar al PP. Sin esos votos, la moción es matemáticamente imposible.
Para la gente normal, esto significa que Pedro Sánchez seguirá siendo presidente al menos hasta final de legislatura. El Parlamento queda donde estaba: sin mayoría clara para nada. Junts y el PNV mantienen su poder de veto, lo que significa que cualquier ley importante necesita sus votos. Algunos empresarios y políticos esperaban cambios rápidos, pero eso no va a suceder. El desgaste del Gobierno continúa, pero también el del resto de partidos.