
El líder del Partido Popular, Feijóo, está tratando de mantener un equilibrio: critica duramente al gobierno marroquí por lo que pasó en Ceuta el 30 de julio, pero sigue queriendo tener una relación amistosa. Dice que si llega a presidir España, la amistad con Marruecos será importante, pero sin que el país vecino nos amenace ni chantajee.
El Partido Popular es la principal formación de derechas en España. Su líder, Alberto Núñez Feijóo, aspira a ser presidente del gobierno. Marruecos es nuestro vecino al sur, separado solo por el Estrecho. El 30 de julio pasado, miles de personas entraron ilegalmente en Ceuta (una ciudad española en territorio africano) en lo que parece fue una acción facilitada por las autoridades marroquíes para presionar al gobierno español. Feijóo culpa al gobierno actual de Sánchez de haber debilitado España frente a Marruecos. Ahora, el PP intenta mostrar firmeza contra el régimen marroquí, pero también insiste en que quiere una buena relación bilateral porque son vecinos y eso es lo normal entre países próximos.
Lo que está pasando es que España tiene un dilema real: necesita buena relación con Marruecos por geografía y economía, pero también debe proteger su soberanía. El 30 de julio demostró que Marruecos puede presionar. Lo importante para la gente normal es que nuestros líderes, sean del PP o del PSOE, sean claros y coherentes: o priorizamos la relación con Marruecos, o priorizamos defender nuestras fronteras sin depender de su voluntad. Estar en los dos lados a la vez solo genera confusión y debilita nuestra posición.