
Miles de albaneses protestan contra un complejo de lujo que Ivanka Trump y Jared Kushner quieren construir en una costa prístina del Mediterráneo. El problema: la zona es un área protegida con flamencos, focas y zonas de nidificación de aves. El gobierno dice que será transformador para el país y le ayudará a entrar en el turismo de lujo y a la Unión Europea, pero la gente no está de acuerdo.
Albania es un país pequeño en el sur de Europa que fue comunista durante 45 años hasta 1991. Jared Kushner es el marido de Ivanka Trump, la hija del presidente estadounidense Donald Trump. Ambos son inversores inmobiliarios. El proyecto tiene dos partes: un complejo en la zona húmeda de la laguna de Narta y un resort en la isla deshabitada de Sazan. Las protestas comenzaron cuando maquinaria pesada empezó a trabajar en el proyecto. El Primer Ministro es Edi Rama, un político socialista (de izquierdas) que gobierna Albania desde hace años. La agencia anticorrupción de Albania ha abierto una investigación sobre el proyecto, aunque sin detalles públicos.
El proyecto cuesta 1.600 millones de dólares. Para la gente normal: si se construye, el turismo traería trabajos como recepcionista, limpieza, cocina. Pero si el ecosistema se daña, perderían acceso a playas y pescadores verían reducidos sus ingresos. La fiscalía anticorrupción investiga presunta prevaricación en los cambios legales rápidos que retiraron protección a cientos de hectáreas. Mientras se investiga, el gobierno permite que continúen las obras. La pregunta real es: ¿quién se beneficia del dinero y quién sufre el daño ambiental?