
Las grandes empresas que hacen camiones en Europa avisan de que no venden suficientes camiones eléctricos y podrían recibir multas millonarias. Piden a la UE que retrase hasta 2033 el plazo para cumplir los objetivos de reducir la contaminación que está fijado en 2030.
La Unión Europea (UE, que es el grupo de países europeos unidos) ha puesto reglas muy estrictas: los fabricantes de camiones deben vender cada vez más vehículos sin emisiones de CO2 (el gas que contamina el aire). Las seis principales empresas fabricantes de camiones en Europa (DAF, Daimler, Ford, Iveco, MAN, Scania y Volvo) han invertido miles de millones en crear camiones eléctricos. El problema es que los dueños de camiones no los compran porque son caros, no hay suficientes enchufes para cargarlos y la electricidad es cara. Solo el 2,4% de los camiones nuevos que se venden son eléctricos. Si no alcanzan el objetivo en 2030, las empresas tendrán que pagar multas de miles de millones.
Lo que pasa en realidad es que hay un desfase: los camiones eléctricos existen, pero faltan enchufes para cargarlos en las carreteras, la electricidad es cara y la inversión inicial es muy alta para los transportistas. Esto afecta al precio final de lo que transportan los camiones: frutas, ropa, comida. Si suben los costes de los transportistas porque todo es más caro, suben los precios en las tiendas. Si se amplía el plazo hasta 2033, ganamos tres años sin cambios pero el aire sigue contaminado. Si se mantiene el plazo de 2030 sin solucionar la infraestructura, puede haber multas enormes que las empresas pasen a los clientes.