
Un organismo que vigila las cuentas públicas alerta de que los salarios suben mucho pero la productividad está parada. Eso significa que las empresas gastan más en pagar a trabajadores sin que estos produzcan más, lo que puede frenar el crecimiento económico del país.
En España hay un organismo llamado AIRef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) que se dedica a vigilar si la economía funciona bien. Últimamente los salarios suben bastante porque la inflación (cuando todo se encarece) obliga a los trabajadores a pedir aumentos de sueldo. El problema es que la productividad, que es cuánto trabajo produce cada persona, no sube al mismo ritmo. Cuando los costes laborales (lo que cuesta tener empleados) suben más rápido que lo que producen, las empresas lo pasan mal y eso frena el crecimiento económico general del país, que es lo que medimos con el PIB (Producto Interior Bruto, o sea, toda la riqueza que genera España).
Para la gente normal esto significa que si el crecimiento se frena, habrá menos dinero para gastar en sanidad, educación y servicios públicos. También puede afectar a la creación de empleo en los próximos meses. Las empresas, atrapadas entre sueldos altos y pocas ventas, pueden verse obligadas a despedir o invertir menos en expansión.