
Una compañía americana llamada Palantir gestiona información muy sensible de hospitales, policía y ejércitos en Europa. Ahora los gobiernos europeos se dan cuenta de que dependen demasiado de ella y quieren buscar alternativas propias. El problema es que Palantir se integró tan profundamente en sus sistemas que cambiarla es muy complicado.
Palantir es una empresa tecnológica estadounidense que se dedica a recopilar datos de muchas fuentes diferentes y analizarlos para ayudar a tomar decisiones. Ha conseguido contratos muy importantes: gestiona datos del sistema sanitario británico, tiene acceso a sistemas de defensa de la OTAN y trabajó con el ejército español. El cofundador de Palantir, Peter Thiel, es muy amigo de Donald Trump y tiene posiciones políticas controvertidas. En los últimos años, Europa ha sufrido atentados terroristas, crisis de seguridad e inmigración, y durante esas crisis Palantir ofreció soluciones rápidas. Ahora Europa se da cuenta de que confiar en una empresa estadounidense para cosas tan importantes (defensa, policía, hospitales) supone un riesgo estratégico: si Estados Unidos cambia sus leyes, Europa puede quedar atrapada.
Para la gente normal, esto significa que los datos que generan en un hospital, los que recopila la policía o los que usan los militares pasan por una empresa extranjera cuyo comportamiento puede cambiar si cambia la legislación estadounidense. Europa está buscando alternativas, pero el problema práctico es grave: Palantir se integró tan profundamente que cambiarla de golpe podría dejar sin funcionar hospitales, servicios de policía o defensa. El cambio será lento (Francia tardará años en substituirla) y las alternativas europeas todavía no son tan potentes. Mientras tanto, el riesgo estratégico real es que en caso de conflicto o cambio político en Estados Unidos, Europa pierda acceso a sistemas que considera críticos.