
Una empresa de consultoría advierte que Europa necesita reemplazar el gas que ya no compra a Rusia, pero el mercado mundial está muy tenso y caro. España ha comprado una empresa francesa de gasoductos para asegurar mejor su propio suministro.
Europa dependía mucho del gas ruso, que era barato. Después de la invasión de Ucrania en 2022, la Unión Europea (UE, la organización de países europeos) decidió dejar de comprarlo por razones políticas y de seguridad. Ahora necesita conseguir ese gas en otro lado. El problema es que el gas mundial (especialmente el que viaja en barcos, llamado GNL o gas natural licuado) está cada vez más caro y escaso porque muchos países lo quieren. KPMG es una empresa que analiza negocios y riesgos. Enagás es la empresa española que gestiona los tubos por donde viaja el gas.
Para los ciudadanos normales, esto significa que la factura de la luz y el gas puede seguir siendo cara mientras Europa ajusta sus fuentes de energía. Los gobiernos están intentando buscar alternativas y mejorar las infraestructuras (como hace España comprando empresas de tuberías). Esto tardará años en arreglarse. Mientras tanto, los precios dependerán del mercado mundial, que está muy movido.