
La Unión Europea va a poner normas nuevas para que los gobiernos compren productos y servicios hechos en Europa, no de otros países. Es una forma de proteger a las empresas europeas de la competencia mundial. Lo hace porque otros países también están protegiendo a los suyos.
La Unión Europea (UE) es un club de 27 países europeos que trabajan juntos en comercio y política. La Comisión Europea es como el gobierno de la UE. Hasta ahora, cuando los gobiernos de estos países compraban cosas (hospitales que compran máquinas, escuelas que compran ordenadores), tenían que dejar que empresas de cualquier parte del mundo pujasen. Ahora eso va a cambiar. En septiembre, la Comisión Europea presentará una regla que dice: si el estado compra algo, preferencia a las empresas europeas. Es lo que está pasando en muchos países del mundo últimamente: cada uno protege a sus propias empresas. La UE lo hace porque ve que otros países lo hacen, y no quiere quedarse atrás.
En la práctica, esto significa que cuando un hospital europeo compre máquinas médicas, tendrá que considerar primero opciones europeas. Un ayuntamiento que construya un colegio preferirá contratar a empresas locales. Suena bien para los empleos locales, pero puede hacer que algunos servicios cuesten más caro si hay menos opciones entre las que elegir. También puede provocar que otros países hagan lo mismo con productos europeos, lo que afecta a las exportaciones de Europa.