
Las fuerzas militares estadounidenses lanzaron una nueva ronda de ataques contra Irán tras un bombardeo iraní a un carguero en el estrecho de Ormuz. Irán anunció que el estrecho permanecerá cerrado hasta nuevo aviso. Esto pone en riesgo el petróleo que usa el mundo entero y afecta directamente el precio de la gasolina.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró superado el memorando de entendimiento que había detenido las hostilidades, en represalia por ataques iraníes contra buques mercantes. Hace meses había terminado una guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: la guerra empezó en febrero cuando murió el líder anterior de Irán (el ayatolá Ali Jamenei, que murió en un ataque), y en junio habían acordado dejar de atacarse durante 60 días para negociar. Ahora todo se rompió. Estados Unidos exige la reapertura del estrecho de Ormuz tras una semana de ataques mutuos contra buques comerciales. El estrecho de Ormuz es una carretera marina entre Arabia Saudí e Irán: el 20% del petróleo mundial cruza sus aguas, unos 21 millones de barriles diarios. Es como si cerraran una autopista internacional y todos los camiones se pararan.
La escalada militar encendió alarmas en Wall Street y en los mercados de commodities, ante el riesgo de disrupción prolongada en el suministro global de petróleo. En tu día a día: si Irán mantiene cerrado el estrecho, el petróleo sube de precio y la gasolina cuesta más en las gasolineras españolas. España es importadora de energía, con impacto directo en los carburantes. Además, el riesgo de que la guerra escale aún más hace que los inversores estén nerviosos y eso afecta también a empleos y puestos de trabajo. Es un recordatorio de que los conflictos internacionales que parecen lejanos terminan llegando a tu billetera.