
El gobierno de Trump ha lanzado un programa para dar dinero a proyectos europeos con la excusa de fortalecer la democracia, pero en realidad busca financiar movimientos nacionalistas y etnocráticos. La etnocracia es un sistema donde el poder está en manos de un grupo cerrado basado en la sangre y el origen, no en la igualdad de todos.
Trump es el expresidente estadounidense que ganó las elecciones en 2024 y vuelve al poder con una ideología nacionalista llamada MAGA (hacer a América grande de nuevo). El Departamento de Estado de EE UU es el ministerio de asuntos exteriores. Ahora Trump está intentando expandir su influencia en Europa enviando dinero a proyectos que compartan sus valores nacionalistas. La etnocracia es lo opuesto a la democracia: mientras que en la democracia todos los ciudadanos tienen poder igual, en la etnocracia el poder lo tienen solo los miembros de un grupo específico (por religión, origen o sangre). Esto es lo que preocupa al columnista: que Trump esté usando fondos estadounidenses para financiar movimientos que rechazan la igualdad y favorecen el poder de grupos específicos.
En la práctica, esto significa que habrá más dinero circulando en Europa para financiar partidos y proyectos que defienden identidades nacionales cerradas. Los ciudadanos europeos verán crecer movimientos políticos que cierran filas por origen o religión, lo que probablemente agudizará divisiones dentro de los países. También puede cambiar cómo Europa se relaciona con Estados Unidos, especialmente en países donde estos fondos causen fricción política interna.