
La empresa pública de barcos Navantia está perdiendo dinero y el Estado tuvo que prestarle 600 millones de euros el año pasado para que no se hundiera. Ahora la deuda de Navantia con el Estado ronda los 2.200 millones. Esto importa porque es tu dinero, el de los impuestos, el que está rescatando una empresa que no gana dinero.
Navantia es un astillero público español que construye barcos y submarinos para la Armada. El único dueño es el Estado español a través de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, una empresa pública que gestiona otras empresas públicas). El problema es que Navantia pierde dinero constantemente. El año pasado sus pérdidas fueron tan grandes que necesitó que el Estado le prestara 600 millones de euros para seguir funcionando. Esto es la tercera vez en poco tiempo que pasa: el Estado la sigue rescatando con dinero público porque cerrarla sería complicado y afectaría a miles de trabajadores.
En la práctica, el ciudadano normal ve que su dinero de impuestos sigue yendo a una empresa que no prospera. Si Navantia mejora y empieza a vender más barcos, los rescates pararían. Si no mejora, los rescates seguirán llegando durante años porque cerrar el astillero sería muy costoso en empleos y capacidad militar. Lo que está claro es que este modelo no es sostenible: o algo cambia en cómo se gestiona, o el agujero fiscal seguirá creciendo.