
El Estado español, a través de una agencia llamada SEPI, ha tomado más control en dos grandes empresas: Telefónica (en 2024) e Indra (en 2022). Desde entonces, han despedido o trasladado a más de 90 jefes y directivos. Esto significa que el Gobierno quiere dirigir estas compañías de forma más directa.
La SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) es una agencia del Gobierno español que invierte dinero público en empresas importantes del país. Telefónica es la empresa de teléfonos e internet más grande de España. Indra es una compañía de tecnología y defensa. Hace unos años, ambas empresas tenían problemas: Telefónica necesitaba dinero y Indra tenía dificultades. El Gobierno decidió meterse más en estos negocios comprando acciones. Cuando el Estado es propietario, puede cambiar los jefes. Eso es lo que está pasando ahora: están sacando a los antiguos directivos y poniendo a gente nueva, probablemente más afín al Gobierno.
En la práctica, estos cambios significan que el Gobierno español está decidiendo más sobre cómo funcionan dos empresas muy importantes: una que lleva internet a millones de casas y otra que vende tecnología al Ejército. Si la gestión mejora, todos ganamos. Si empeora, los españoles pagan como accionistas. Lo que importa es que estas empresas sigan siendo competitivas, generen empleos y sirvan bien a sus clientes.