
Los españoles están pidiendo más créditos para comprar cosas del día a día mientras los precios suben y los salarios no acompañan. Las deudas para electrodomésticos, móviles y coches crecen a ritmo de dos dígitos, pero algunos préstamos tienen intereses tan altos que acaban siendo una trampa.
España está pasando por un momento económico difícil: la gasolina cuesta el doble que hace unos años (llega a 2 euros el litro), y todo se ha encarecido mucho. Aunque los españoles siguen comprando gasolina e incluso más que antes, sus bolsillos están vacíos. Por eso ahora recurren al crédito: piden dinero prestado a los bancos para comprar una lavadora, un móvil, un coche o ir de vacaciones. El Banco de España (que es como el jefe de los bancos del país) reporta que estos créditos al consumo (dinero que pides para comprar cosas que no son casa) están creciendo más de un 12% cada mes. El problema es que algunos de estos créditos, como las tarjetas revolving (que dejan pagar en cuotas) tienen intereses superiores al 18%, lo que significa que acabas pagando mucho más de lo que pediste.
Lo que está pasando es claro: la vida se ha encarecido mucho en 2026, y la gente necesita trabajar más para el mismo nivel de vida. Como los sueldos no suben al mismo ritmo que los precios, muchas familias recurren al crédito para sobrevivir. Esto tiene dos caras. Por un lado, el crédito permite a la gente comprar cosas que necesita cuando no tiene dinero. Por otro, cuando los intereses son muy altos, la deuda se convierte en una bola de nieve que crece y crece. Las consecuencias reales son que las familias españolas están más endeudadas que antes, pagan más intereses a los bancos, y si pierde el trabajo o le baja el sueldo, rápidamente entra en impago.