
El Gobierno español admite que no podrá cumplir su promesa a Bruselas de subir los impuestos del diésel para igualarlos con los de la gasolina. No tiene votos suficientes en el Parlamento para sacarlo adelante y solo queda un mes. Europa ya castigó a España por esto el año pasado quitándole dinero que necesitaba.
España firmó un acuerdo con la Unión Europea (UE, que es la asociación de países europeos que comparten reglas) para recibir dinero de recuperación tras la pandemia. Como condición, debía subir los impuestos del diésel. El Gobierno es quien dirige el país, pero necesita que el Parlamento (donde votan todos los diputados) apruebe las leyes. El problema: el Gobierno no tiene suficientes diputados de su lado para lograr que salga adelante. Hace un año, Europa ya castigó a España no dándole una parte del dinero prometido. Ahora, con solo un mes para el plazo final, siguen sin poder aprobar la medida.
En la práctica, esto significa que el diésel seguirá siendo más barato que la gasolina. Para los conductores, especialmente los de camiones y transportistas, es una buena noticia. Pero España perderá dinero europeo que necesitaba para otras cosas. Lo importante es que muestra un problema real: cuando un Gobierno no tiene mayoría en el Parlamento, le cuesta muchísimo cumplir sus planes, aunque sean obligaciones que asumió con Europa.