
Los precios de las casas suben entre un 5 y 7% cada año, pero España sigue con un problema grave: hay 450.000 pisos sin vender desde la burbuja inmobiliaria y el país necesita 120.000 viviendas nuevas al año pero solo produce 80.000, dejando un déficit de más de 700.000 unidades. Miles de personas no pueden comprar casa porque la vivienda es ya la principal preocupación del 42,6% de los españoles.
El Gobierno de España (la administración central que dirige el país) intenta resolver una crisis que viene desde hace años. Hace poco el Ministerio de Vivienda (la parte del Gobierno que se encarga de la vivienda) publicó datos nuevos: España tiene casi 27 millones de casas en total, pero el ritmo de construcción va ralentizándose. En 2025 se construyeron 94.791 pisos, menos que los 102.322 de 2024. El problema es que la escasísima oferta, el regreso a las grandes urbes y la dificultad para la compra obligan a más personas a alquilar y siguen presionando los precios al alza. Además, organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea advierten que la falta de oferta sigue tensionando el mercado y genera un déficit de viviendas asequibles que limita el acceso a la propiedad.
Miles de jóvenes y familias de clase media están siendo expulsados del mercado: mientras los salarios siguen igual, el coste de una casa crece tres veces más rápido. La edad media para independizarse pasó de 29 a 35 años entre 2020 y 2026. Esto significa que más gente vive con sus padres más años, y las ciudades cambian: emergen pisos compartidos con varias generaciones y familias extensas juntas como estrategia de supervivencia. Al ritmo actual de construcción, el mercado tardaría aproximadamente seis décadas en equilibrar la oferta y la demanda. Este no es solo un problema de números: afecta a dónde vive la gente, cuándo se independiza y cómo se distribuye el dinero en las familias.