
España ha recibido dinero de Europa para gastar antes de fin de año, pero todavía no ha decidido a quién dárselo. Le quedan dos meses para repartir 22.000 millones de euros o los perderá. Hasta ahora solo ha repartido 70.000 millones de los que le tocaban.
La Unión Europea (la organización de países europeos que comparten reglas y dinero) regaló a España muchísimo dinero después de la pandemia. Se llama fondos NextGen. El plan era que España lo gastara en mejorar cosas: carreteras, sanidad, educación, empresa. Pero hay un límite: el 31 de diciembre de este año. Si no gasta el dinero antes de esa fecha, lo pierden y se lo dan a otro país. El problema es que España todavía tiene 22.000 millones sin repartir ni adjudicar, es decir, sin saber a quién se lo va a dar. Lleva meses retrasado en esta tarea.
Si España no reparte esos 22.000 millones antes del 31 de diciembre, se los devuelve a Europa y otros países se los quedan. Eso significa menos dinero para carreteras, hospitales, escuelas o empresas españolas. Es dinero que podría haber creado empleo o mejorado servicios públicos. Con dos meses de plazo, es una carrera contra el reloj para que alguien no cometa un error costoso.