
El Gobierno español ha trasladado 15.000 millones de euros de fondos europeos a organismos del Estado para que Bruselas los contabilice como gastados antes de la fecha límite, aunque en realidad aún no se han utilizado. Es un truco contable para no perder dinero que la UE había destinado a España para recuperarse económicamente.
La Unión Europea (UE), que es la asociación de países europeos que toman decisiones juntas, creó un plan especial después de la pandemia de COVID-19 para ayudar a los países a recuperarse económicamente. España recibió dinero de este plan para gastarlo en mejorar el país. Pero el Gobierno tiene que demostrar a Bruselas (la capital de la UE, donde están sus instituciones principales) que gasta ese dinero antes de ciertas fechas, o lo pierde. Como iba mal de tiempo, el Gobierno ha movido 15.000 millones de euros entre sus organismos oficiales para que técnicamente aparezca como gastado antes del 31 de agosto, aunque el dinero no se ha utilizado realmente en nada.
Lo que importa en la práctica es que España no pierde 15.000 millones de euros que podría haber tenido que devolver. Sin embargo, esto también muestra un problema real: el Gobierno no ha sido capaz de gastar el dinero europeo a la velocidad que la UE exigía, lo que sugiere que la administración española no está preparada para ejecutar grandes planes de inversión rápidamente. A corto plazo, los ciudadanos no verán cambios. A largo plazo, el dinero debería invertirse en mejorar carreteras, hospitales, escuelas o tecnología, pero solo si se ejecuta bien.