
Durante tres años seguidos, España ha reducido el dinero que destina a educación pública. Ahora es uno de los países de Europa que menos invierte en las escuelas. Incluso países más pobres que España, como Bulgaria, gastan más.
El gasto público en educación es el dinero que los gobiernos dedican a mantener escuelas, institutos y universidades. España tiene 17 gobiernos regionales (las comunidades autónomas) que también gastan en educación, además del Gobierno central. En los últimos tres años, esa inversión ha bajado cada vez más. Esto significa que hay menos presupuesto para pagar profesores, arreglar edificios escolares o comprar material. Mientras tanto, otros países europeos mantienen o aumentan su gasto en educación, incluso países con menos riqueza que España.
En la práctica, esto afecta directamente a estudiantes y familias. Hay menos recursos en los colegios, los profesores tienen más carga de trabajo, y la educación pública se vuelve menos competitiva frente a los colegios privados. A largo plazo, un país que invierte poco en educación forma menos profesionales cualificados, lo que reduce su capacidad para competir en la economía global.