
Cada vez hay más jubilados y viven más años, así que el Estado gasta una barbaridad en pagarles las pensiones. Ya no alcanza con lo que aportan los trabajadores: hay que meter dinero de impuestos y pedir créditos. El problema crece cada año y nadie sabe bien cómo frenarlo.
La Seguridad Social es como una caja común donde los trabajadores meten dinero cada mes (a través de impuestos especiales) y de ahí salen las pensiones de los jubilados. El problema: nacieron muchos bebés después de la Segunda Guerra Mundial (el 'baby boom'), y ahora todos esos millones de personas se están jubilando a la vez. Además, viven más años que antes, así que hay que pagarles pensiones durante más tiempo. Mientras, hay menos gente joven trabajando para aportar dinero nuevo. El Estado intenta tapar el agujero con dinero de los impuestos generales y pidiendo créditos (deuda). Hace seis años esto costaba bastante menos.
El número de personas jubiladas crece porque hay más gente mayor y vive más tiempo. El Estado está usando cada año más recursos públicos para pagarlas. Si esto continúa, dentro de unos años el gasto en pensiones será tan grande que afectará a otros servicios: educación, sanidad, infraestructuras. Las decisiones que se tomen ahora sobre cómo financiar las pensiones impactarán directamente en cuántos impuestos pagan todos, en cuándo se jubila la gente, y en qué servicios públicos hay dinero disponible.