
Irlanda acaba de tomar medidas urgentes porque sus centros de datos consumen casi un 30% de toda la electricidad del país y casi provocan apagones. El Gobierno español mira lo que hace Irlanda para evitar el mismo problema aquí, donde estos centros cada vez consumen más.
Los centros de datos son enormes edificios llenos de ordenadores que guardan información en la nube (de empresas como Google, Amazon o Microsoft). Irlanda tiene muchos y consumen cada vez más: pasaron de ser el 4% del consumo total en 2015 al 28% ahora, y subirán al 35% en 2035. El problema es que si estos centros se desconectan de repente de la red eléctrica, la red se desmorona. En junio pasado, un fallo pequeño en Dublín hizo que 480 megavatios se desconectaran de golpe, casi la mitad de lo que consumían los centros de datos en ese momento. Por eso Irlanda acaba de crear nuevas reglas: obliga a estos centros a mantenerse conectados durante problemas en la red y a generar o almacenar su propia energía. España empieza a tener el mismo problema, así que el Gobierno está mirando cómo lo hace Irlanda.
Los centros de datos van a seguir creciendo porque guardan información que todos usamos (redes sociales, correo, fotos en la nube). El asunto es serio: si consumen demasiada electricidad y se desconectan de repente, la red colapsa y todos nos quedamos sin luz. Irlanda ha metido en cintura a estos centros obligándolos a generar o almacenar su propia energía. España está considerando algo parecido, pero hay presión del sector tecnológico para que las reglas sean más laxas. Lo que suceda aquí tendrá impacto en dos cosas: en cuánto pagamos por la luz y en si nuestra red eléctrica puede mantener estable el suministro sin sobresaltos.