
El gobierno español rechaza modificar el ancho de las vías de tren convencionales para hacerlas iguales a las de toda Europa. Cambiarlas costaría entre 20.000 y 30.000 millones de euros y tardaría 30 años. La Unión Europea quería que lo hiciéramos, pero es demasiado caro.
España tiene un problema raro: nuestras vías de tren tienen una medida diferente a la del resto de Europa. Las nuestras miden 1.668 milímetros entre carriles, y las de todos los demás países miden 1.435 milímetros. Esto viene de hace más de un siglo. La Unión Europea (la organización de países europeos que coordina reglas comunes) quería que adaptáramos nuestras vías al estándar europeo para que los trenes pudieran circular mejor entre países. Pero el Ministerio de Transportes español ha calculado que hacer eso costaría entre 20.000 y 30.000 millones de euros y ocuparía 30 años de obras. Por eso ha dicho que no, y esta semana lo está comunicando a Bruselas (donde está la Unión Europea).
Esta decisión afecta principalmente a quienes viajan en tren o dependen del transporte de mercancías por ferrocarril. Por ahora, seguiremos como estamos: los trenes españoles no podrán viajar directamente a Francia sin cambiar de vías, y el transporte internacional será más lento y caro. No es un cambio inmediato, pero la pregunta de si España debe modernizar su ferrocarril seguirá siendo una discusión importante los próximos años.