
España ha dejado de comprar gas natural a Estados Unidos en los últimos meses. Esto pasó después de una discusión fuerte entre el presidente del Gobierno español y el de Estados Unidos sobre Irán. En julio, las compras cayeron un 60%.
El presidente del Gobierno español es Pedro Sánchez. Donald Trump es el presidente de Estados Unidos. España importa gas natural licuado (GNL), que es gas convertido en líquido para transportarlo en barcos, desde varios países. Estados Unidos era uno de los principales proveedores. Hace poco hubo un enfrentamiento diplomático entre Sánchez y Trump por cómo España maneja sus relaciones con Irán. Desde entonces, España ha comprado mucho menos gas a Estados Unidos. Al mismo tiempo, hay tensión mundial en el Golfo Pérsico (la zona del Estrecho de Ormuz), y todos los países compiten por conseguir barcos especiales para transportar este gas.
Lo que pasa en los papeles diplomáticos tiene consecuencias reales en el bolsillo. Si España compra gas a otros sitios, los precios pueden subir o bajar, y eso afecta a lo que pagamos en la factura de la luz y la calefacción en casa. También importa porque el gas mueve las fábricas y los empleos. Los próximos meses dirán si esto es un cambio temporal o si España y Estados Unidos encuentran un acuerdo.