
En el último año se han levantado 157.500 viviendas menos que nuevas familias se han formado en España. La construcción no da abasto: crece población, pero hay pocas casas nuevas. Esto dispara los precios y complica que la gente joven pueda comprar o alquilar.
España tiene un problema: cada año llegan más personas o se forman más familias, pero no se construyen suficientes casas. El Ministerio de Vivienda es quien supervisa esto. Entre julio de 2025 y junio de 2026, se terminaron 81.109 viviendas, pero se crearon 238.585 nuevos hogares. Esa diferencia de 157.476 viviendas faltantes no es nueva: desde 2022 acumula un déficit de casi 685.000 casas. El Banco de España (la institución que controla el dinero del país) avisa de que si sigue así, en 2028 faltarán un millón de viviendas. Las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia sufren más porque allí busca vivir mucha gente, pero hay pocas casas disponibles.
La realidad es que hay menos casas de las que la gente necesita. Esto significa que los alquileres y los precios de compra seguirán subiendo. Los jóvenes gastan más dinero en vivienda que generaciones anteriores. Los salarios no crecen al mismo ritmo que los precios. Acelerar la construcción ayuda, pero tarda tiempo: una casa nueva tarda años en levantarse. Mientras, la gente normal sigue pagando cada vez más por vivir en un sitio.