
El gobierno español quería reunirse con Argelia para arreglar su relación rota desde hace años, pero lo deja para después porque podría haber elecciones próximamente. Los Reyes también tenían planeado visitar Ceuta y Melilla, pero eso también se para.
España y Argelia son vecinos y socios comerciales, pero llevan cuatro años enfadados porque el presidente Sánchez (el jefe del gobierno español) cambió su postura sobre el Sáhara, un territorio que Argelia defiende. Ahora el gobierno quería una cumbre, es decir, una reunión de alto nivel entre los dos países para intentar arreglar las cosas. Pero hay un problema: en España podría haber elecciones generales (cuando los españoles votan para elegir al próximo gobierno) en noviembre, y cuando hay elecciones próximas, los gobiernos suelen evitar decisiones grandes o actos oficiales porque no quieren dar la impresión de que están usando sus poderes para conseguir votos.
Lo que está pasando es que España e Argelia se necesitan mutuamente: comercio, gas, estabilidad en la región. Pero cuando en un país hay elecciones cerca, muchas cosas importantes se paran o se aplazan. Esto significa que la relación entre los dos países seguirá congelada unos meses más, lo que podría afectar a precios de energía, empleo en empresas que comercian con Argelia, y la influencia de España en la región.