
Una mujer que trabajaba en el PSOE, llamada Leire Díez, habría intentado proteger a políticos socialistas presionando a jueces e investigadores. Lo grave es que la directora de la Guardia Civil se reunió con ella. El Gobierno dice que no sabía nada, pero esto genera una crisis política enorme.
El PSOE es el partido socialista que gobierna España. Leire Díez era una militante del PSOE que, según la investigación, intentó interferir en varios casos judiciales que afectaban al partido. La Guardia Civil es la policía nacional. Lo que pasó es que Mercedes González, la jefa máxima de la Guardia Civil, se reunió varias veces con Leire Díez, aunque dice que fueron encuentros personales sin relación con los casos. Esto es noticia porque levanta dudas: ¿la policía estaba coludida? ¿El Gobierno sabía? El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, la defiende y dice que no la cesará si no hay pruebas de que hablaran de casos judiciales. Pero los jueces están investigando todo esto, y ahora citan a la directora de la Guardia Civil a comparecer.
Lo que está pasando es que hay una investigación en marcha sobre si alguien intentó presionar a jueces desde el PSOE, y si autoridades policiales permitieron eso. Para la gente normal, lo concreto es: si hay corrupción, debe castigarse; si no la hay, no hay que inventarla. Lo que está claro es que hay mucha desconfianza: entre el Gobierno y la policía, entre políticos de izquierda y derecha, y entre ciudadanos y sus instituciones. Eso es lo que hace daño de verdad.