
Empresas, pymes y autónomos deben adaptarse a nuevas obligaciones de información y mayor fiscalización en tiempo real. El objetivo es modernizar la recaudación, aumentar la transparencia y reducir drásticamente la evasión fiscal. Además, las empresas deben considerar criterios de sostenibilidad (ESG) en su estrategia fiscal, algo que los inversores ahora valoran en sus decisiones de inversión.
La Administración Tributaria (Hacienda, el organismo que recauda los impuestos en España) está endureciendo el control sobre cómo pagan impuestos las empresas. El Real Decreto 253/2025 introduce novedades en materia de información fiscal que afectarán desde el 1 de enero de 2026 a empresas, autónomos y entidades financieras. Desde el 1 de enero de 2026, las entidades financieras y plataformas de pago deberán remitir periódicamente información detallada sobre cobros con tarjeta y pagos vinculados al móvil como Bizum cuando se utiliza con fines profesionales. En paralelo, compliance (cumplimiento) es la función que garantiza que la organización cumple con todas las normas que le aplican. Ahora, además del deber legal, los inversores (quienes aportan dinero a las empresas) buscan que estas paguen sus impuestos de forma justa y transparente. Las compañías deben considerar criterios ESG (sigla en inglés para Ambiente, Social y Gobierno corporativo) en la definición de la estrategia fiscal. En resumen: Hacienda controla más, y los inversores exigen que las empresas sean honestas con los impuestos.
Hacienda dispondrá de un flujo de información mucho más completo y mensual sobre determinados circuitos de cobro, lo que facilitará el cruce automático de datos y la detección de incongruencias entre ingresos declarados y cobros reales. En la práctica, esto significa que los autónomos y empresas deben tener sus registros en orden: facturas, recibos, pagos con tarjeta. Si todo está alineado, no hay problema. El cambio más importante es que la tributación responsable se sitúa en el epicentro del gobierno corporativo, y al integrar principios ESG en la fiscalidad, las empresas pueden manejar riesgos y usarlo como catalizador para un crecimiento sostenible. Para la gente normal: si trabajas como autónomo o tienes un negocio, ahora es momento de organizar bien tus números. Los cambios empiezan a aplicarse en 2026.