
Telefónica, Orange, Vodafone y otras compañías de telecomunicaciones dicen que si Europa prohíbe los aparatos de la marca china Huawei, tendrán que gastar muchísimo dinero en reemplazarlos. Calculan que costará 64.000 millones de euros: 40.000 en comprar equipos nuevos y otros 24.000 porque habrá menos empresas vendiendo y subirán los precios.
Huawei es una empresa china que fabrica equipos para redes de telefonía móvil. Las telecos (empresas como Telefónica, Orange o Vodafone, que dan servicio de móvil e internet) usan esos equipos en sus infraestructuras. Hace tiempo, Estados Unidos y algunos países europeos dijeron que no confían en Huawei por razones de seguridad. Ahora Europa está pensando en prohibir sus productos. Las telecos advierten que cambiar todos esos equipos será carísimo: tendrán que comprar máquinas nuevas de otras marcas (más caras porque habrá menos opciones) y pasarán ese gasto a los clientes.
Lo concreto: si Europa de verdad prohíbe Huawei, las telecos tendrán que cambiar sus equipos. Eso cuesta dinero. Y el dinero de las empresas suele venir de los clientes. Probablemente, quien tenga un móvil o conexión de internet en Europa verá subidas en sus facturas o menos innovación tecnológica durante unos años. La decisión de seguridad es política, pero las consecuencias se notan en el bolsillo de todos.