
En los últimos tres meses, las empresas privadas han creado más de medio millón de empleos nuevos en España. Al mismo tiempo, la administración pública (hospitales, colegios, ayuntamientos) ha perdido casi 16.000 trabajadores. Es la primera vez en cuatro años que esto ocurre.
Cada trimestre se hace una encuesta llamada EPA (Encuesta de Población Activa) que cuenta cuántas personas tienen trabajo en España. El sector privado son las empresas normales: tiendas, fábricas, oficinas. El sector público son los hospitales, escuelas, y administraciones del Estado que dependen del dinero de los impuestos. Hasta ahora, el empleo público crecía junto con el privado. Pero en estos últimos tres meses (abril a junio) algo cambió: mientras las empresas privadas contrataban mucha gente, la administración pública hizo lo contrario y despidió trabajadores.
Lo concreto es que miles de personas pierden sus empleos en hospitales, escuelas y ayuntamientos. Eso afecta a todos: habrá menos médicos, menos profesores, menos atención en oficinas públicas. Al mismo tiempo, las empresas privadas contratan, lo que es positivo. Pero si el sector público se debilita demasiado, los servicios que todos usamos (sanidad, educación) pueden empeorar. Este cambio es importante porque marca una tendencia: ¿vamos hacia un país con menos servicios públicos?