
Brasil abre un plan gigante de ferrocarriles por 25.000 millones de euros y las constructoras españolas quieren participar. El Gobierno brasileño necesita modernizar sus trenes para mover mercancías y está buscando empresas internacionales que lo hagan. Es un negocio importante porque Brasil es un mercado enorme y ya confía en empresas españolas.
Brasil es el país más grande de Sudamérica. Su Gobierno (dirigido por Lula, el presidente) quiere mejorar sus trenes de carga porque ahora casi todo se transporta por carreteras, lo que es caro y lento. Planea invertir 25.000 millones de euros en ferrocarriles nuevos y reparados en ocho estados diferentes. Las constructoras españolas (empresas que hacen carreteras, trenes, metros) como Acciona y Sacyr ya han trabajado en Brasil y ahora quieren estos nuevos contratos. El Banco Nacional Brasileño de Desarrollo (BNDES, que financia grandes proyectos) ofrecerá créditos baratos para que las empresas extranjeras se animen a presentarse.
Para la gente normal, esto significa que Brasil tendrá ferrocarriles mejores en los próximos años, lo que hará que los productos locales se transporten más barato y rápido. Para las empresas españolas, es dinero que entra en la economía si ganan los contratos. Lo importante ahora es que se define quién construirá cada línea antes de fin de año.