
Una compañía española llamada Herta Security vende cámaras que reconocen caras automáticamente a ciudades indias, aunque la UE ha prohibido este sistema por ser demasiado invasivo. El problema: Europa financia la investigación de esta empresa, pero no controla cómo usa su tecnología en otros países.
Herta Security es una empresa fundada en Barcelona en 2009 que desarrolla software para identificar personas automáticamente por su cara. En Europa, la Unión Europea (UE, la asociación de países europeos que comparten leyes) acaba de prohibir este tipo de vigilancia desde 2025 porque considera que viola la privacidad de la gente. Pero Herta vende su tecnología en India, donde no hay leyes tan estrictas. La noticia cuenta que al menos 4.000 cámaras con software de Herta están operativas en estaciones de tren, cárceles y ciudades indias. Lo curioso es que la propia UE ha dado más de 3,3 millones de euros a Herta para investigar y mejorar esta tecnología, mientras que al mismo tiempo la prohíbe en su territorio.
Lo que está pasando es que una empresa europea usa dinero público europeo para desarrollar tecnología que Europa prohíbe por invasiva, y luego la vende legalmente en países donde no hay restricciones. Para la gente en India, significa que pueden ser identificadas y rastreadas automáticamente en estaciones, cárceles y calles sin dar permiso. Para los españoles, plantea una pregunta incómoda: ¿vale la pena que nuestro dinero financie tecnología que consideramos peligrosa, aunque sea para hacer negocios en otro lado?