
El Gobierno redujo en 2024 las ventajas fiscales que tenían los propietarios que alquilan vivienda. Pero en lugar de ganar menos dinero, los caseros simplemente subieron los precios del alquiler. El resultado: pagan menos impuestos pero ganan lo mismo, y los inquilinos pagan más.
En España, el Gobierno (el poder ejecutivo que dirige el país) aprobó una ley de vivienda en 2023 para intentar que el alquiler fuera más asequible. Una de las medidas fue reducir las ventajas fiscales (desgravaciones de impuestos) que los propietarios recibían por alquilar pisos. Antes descontaban el 60% de lo que ganaban en alquiler del impuesto. Ahora descontan el 50%. El Gobierno pensaba que esto les afectaría económicamente y que tendrían que bajar los precios. Pero no ha pasado así. Los datos de la Agencia Tributaria (el organismo que controla los impuestos) muestran que en 2024, el primer año de aplicación, los propietarios ganaron más dinero total de lo que ganaban antes, porque simplemente subieron lo que cobran a los inquilinos.
Lo que está pasando es que los inquilinos pagan más alquiler. Punto. Da igual cuáles sean las intenciones del Gobierno o los derechos de los propietarios: en la vida real, la gente que alquila está viendo crecer la factura de su casa cada año. Para una familia normal, esto significa menos dinero para comer, transporte o ahorrar. Las medidas fiscales del Gobierno no han conseguido su objetivo de bajar precios porque no han tocado lo fundamental: hay poca oferta de vivienda y mucha demanda. Mientras eso siga así, los precios seguirán subiendo.