
El 24 de junio de 2026, dos terremotos fuertes —de 7.2 y 7.5 de magnitud— golpearon el norte de Venezuela, ocurriendo con solo 39 segundos de diferencia. La cifra oficial de fallecidos ha ascendido a 1.450 personas, describiendo el gobierno este evento como "la más brutal catástrofe natural" que ha sufrido el país en su historia. El mundo entero está enviando equipos de rescate y ayuda humanitaria, y por primera vez en mucho tiempo, hay consenso para ayudar a Venezuela.
Venezuela es un país de América del Sur que ha pasado por muchas crisis políticas y económicas. El gobierno fue recientemente cambiado (la presidenta ahora es Delcy Rodríguez). El país está ubicado en una zona donde la tierra tiembla regularmente por su geografía. Más de 50.000 personas están desaparecidas bajo los escombros tras los potentes terremotos. Lo que ocurrió es que la naturaleza golpeó duramente: dos terremotos muy fuertes, uno detrás del otro, derrumbaron edificios enteros en ciudades como La Guaira y Caracas. Miles de gente quedó atrapada bajo los escombros. Los hospitales están saturados. Venezuela ya venía en crisis, y ahora esta tragedia natural la ha empeorado todo.
Estados Unidos está desplegando equipos de rescate de élite, recursos médicos y asistencia por valor de 150 millones de dólares, incluyendo buques de transporte anfibio. Hay equipos de rescate de El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Estados Unidos, Alemania, Países Bajos e Italia. Para la gente normal, esto significa que los precios de alimentos subirán más por la escasez de producción, el acceso a hospitales será caótico durante meses, y la reconstrucción tardará años. Hay saqueos en comercios por escasez de alimentos y productos básicos. La vida cotidiana en Venezuela será mucho más difícil en los próximos meses.