
El diésel está más caro que nunca en 2026, y los expertos avisan de que puede subir aún más cuando llegue el frío y la gente necesite calefacción. Los culpables son varios: Asia consume más, hay sequía en Europa, y además está el lío político entre Estados Unidos e Irán.
El diésel es el combustible que usan los camiones, los autobuses y muchos coches. Cuando sube su precio, todo se encarece: la gasolina en las gasolineras, el transporte de mercancías, la comida… Ahora mismo estamos en agosto (verano), pero en pocos meses llega el invierno y la gente necesita calentar las casas. Eso aumenta la demanda de combustible. Además, Asia (China, India) está comprando mucha energía ahora, por lo que hay menos disponible y suben los precios. También hay sequía en Europa, lo que complica la producción. Y encima, hay tensión política entre Estados Unidos e Irán, lo que añade incertidumbre a los mercados de petróleo.
En la práctica, si el diésel sigue subiendo, los afectados serán los transportistas (que subirán fletes), los conductores particulares, y cualquier persona que use transporte o compre cosas. En invierno el problema se amplifica porque la gente necesita calefacción y hay menos oferta de energía. Las cargas extra en combustible también pueden presionar la inflación, es decir, encarecer más la vida en general.