
El gobierno rebajó impuestos al diésel para que fuera más barato, pero las grandes gasolineras españolas se quedan con la mayor parte del ahorro. Mientras el petróleo subió un 53%, estas empresas aumentaron sus ganancias el doble: un 116%. Por eso tú ves poco cambio en el surtidor.
En España, dos grandes empresas controlan la mayoría de gasolineras y refinerías (lugares donde se convierte el petróleo en gasolina y diésel). Hace poco, el gobierno (la administración que dirige el país) decidió bajar los impuestos del diésel para aliviar a trabajadores y transportistas que lo usan mucho. Pero aquí está el problema: cuando sube el precio del petróleo en el mundo, estas empresas no solo suben sus precios al público, sino que además aumentan lo que ganan ellas mismas. Ahora, con conflictos en Oriente Próximo y daños en refinerías, el petróleo se encaró mucho. Las empresas españolas aprovecharon para ganar el doble. El resultado: tú no ves que el diésel baje como debería.
Para ti en la calle: aunque el Estado rebaje impuestos en el combustible, no verás el dinero en la bomba si pocas empresas controlan todo. Tus costes de gasolina o gasoléo dependen más del juego entre estas petroleras que de lo que decida el gobierno. Esto afecta a precios de comida y servicios, porque transportistas y repartidores suben sus tarifas.