
El gobierno ha subido un impuesto (el IVA) pero ha bajado otro (el de los combustibles) para compensar. El resultado es que diésel y gasolina ahora cuestan igual, algo que casi nunca pasa. Esto afecta a millones de conductores que tienen que llenar el depósito.
En España, el gobierno (el equipo que dirige el país) acaba de cambiar cómo se gravan los combustibles. Antes, el IVA (el impuesto que se aplica a casi todo lo que compras) estaba al 21%, pero hay otro impuesto especial para el combustible. Hace poco, el gobierno subió el IVA al 21% pero bajó el otro impuesto un poco para que el precio final no subiera mucho. Lo curioso es que el diésel y la gasolina, que normalmente tienen precios distintos, ahora cuestan exactamente lo mismo. Esto es raro porque históricamente el diésel ha sido más barato. El cambio ya está en vigor, aunque todavía falta que lo apruebe oficialmente el Congreso (la asamblea de políticos que toma las decisiones importantes).
Para cualquier conductor, lo que importa es cuánto paga al llenar el depósito. Ahora mismo, sea cual sea el tipo de combustible, el precio es el mismo. A corto plazo, algunos beneficiados (los de diésel). A medio plazo, hay incertidumbre sobre si esto se mantiene o cambia de nuevo. Lo importante es que el gobierno tenga que aprobar estos cambios en el Congreso para que sean definitivos.